
Algunos fragmentos de una
excelente nota que encontré sobre el
Ciclo de Conciertos de Musica Contemporánea 2009 y el valor que las orquestas argentinas le dan a la música contemporánea (
algunas sencillas reflexiones sobre el término):
(...) La sala Martín Coronado está pensada para teatro de prosa. Esto significa un tiempo de reverberación corto, poco apto para la música. Si a eso sumamos que en el escenario había cortinas (material de un alto coeficiente de absorción), en vez de una campana acústica, no sorprende que a todos la música nos haya llegado asordinada, anestesiada. La célebra caída ligetiana hacia el cluster de contrabajos no pudo sonar más tibia y decepcionante. Probablemente los contrabajistas se podrían haber jugado más, "romper" sus instrumentos.
Pero esto lleva a otro tema: los integrantes de las orquestas argentinas son altamente refractarios a la música del siglo XX y contemporánea en general.
(...) La situación ideal es la de contar con un grupo de músicos comprometidos con la música que se toca y con posibilidades materiales de tocarla al mejor nivel. Las orquestas son en este sentido un hueso duro, muy duro de roer: hay que lograr revertir la estadística y que la mayoría toque interesada, o por lo menos, con orgullo de cuerpo.
(...) En el caso de los grupos de cámara que si están compenetrados con la nueva música el problema que hay es otro: no cuentan con el tiempo suficiente para dedicarle a la actividad de sus grupos.
vía |
Martín Liut
3 comentarios:
Pasa en todo el mundo. Es una critica extensible a cualquier país. No te quiero contar aquí, en España...
Algún día Leiter, debrías dedicar una entrada a la actualidad de la música clásica en España. Sería interesantísimo leerla!
Un abrazo, Leiter.
Dame tiempo... Se hará, pero con tiempo.
Un fuerte abrazo, Frank
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